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Cuando la víctima es el hombre - 2da parte

¡Los hijos… utilizados para ejercer violencia!

Es en el divorcio y en la separación o en hijos fuera del matrimonio, donde se hace más evidente este fenómeno.


Aquellas parejas que han construido su mundo familiar en base a desigualdades nocivas, suelen vivir rupturas muy traumáticas y dolorosas. El daño perdura en el tiempo y potencialmente afecta futuras relaciones, tanto en las víctimas como en los hijos. Se “usa” al hijo como instrumento de agresión contra el otro, convirtiéndolo en una de las víctimas de los acontecimientos pero no al único dañado, ya que en la privación del rol paternal los hombres se ven fuertemente perjudicados.

Si algún varón se atreve a denunciar, es probable que retire los cargos pues no cuenta con soporte, ni siquiera de su propia familia, ni tampoco con redes sociales de apoyo en la comunidad.

Existe la presunción de que “No existe mayor afecto que el de una madre”, “no hay cuidados más excepcionales que los de la madre”, “nadie quiere a su hijo tanto como una madre”, “madre es una sola, padres pueden haber muchos”; exaltando el rol de la mujer como madre, a pesar de que en algunos casos no hay concordancia con esta concepción; asimismo, se menosprecia y se limita el rol del hombre como padre, al considerarlo solo como un simple proveedor. Sin tomar en cuenta los sentimientos del hombre y el amor y la dedicación que el padre pueda darle a los hijos.

Los hijos parecen ser propiedad natural e indiscutible de la madre. En la separación, es a ella a la que le corresponde la potestad todopoderosa de permitir al padre seguir siéndolo o convertirse en visita de sus hijos. Comienza entonces una suerte de desautorización y supresión de la imagen paterna. Se ahuyenta al padre, se lo elimina del rol y de los afectos de los hijos y una vez que desaparece, entonces a menudo se les acusa de estar ausente, de no “visitar” a sus hijos y que “los hijos no le importan”.

¿Cómo son estas mujeres que ejercen violencia?

Algunos dicen que la mujer se rebeló y reacciona con violencia como respuesta a las agresiones recibidas desde hace mucho tiempo. Sin embargo, los estudiosos han informado sobre características típicas de mujeres que suelen ejercer violencia en la relación de pareja.


Las más resaltantes son las siguientes:


  • Abuso del alcohol.


El abuso del alcohol es la mayor causa de la violencia doméstica, tanto en el hombre como en la mujer.

Las personas bajo los efectos del alcohol, tienen poco control sobre sus impulsos, fácilmente se frustran, malinterpretan cualquier situación y por lo general buscan en la violencia, la solución a sus problemas. Es muy frecuente que mujeres alcohólicas sean violentas en la relación de pareja.


  • Desórdenes psicológicos.


Existen algunos trastornos, especialmente de la personalidad, en que la mujer tiene como característica ser abusiva y violenta con el hombre.

El trastorno de la personalidad borderline, por ejemplo, está asociado a un alto porcentaje de mujeres que ejercen violencia doméstica contra los hombres. Este desorden también se asocia con comportamiento suicida, cambios de humor severos, mitomanía (mentira patológica), problemas sexuales y también puede relacionarse con abuso de alcohol y otras sustancias.


  • Expectativas, presunciones y conclusiones no realistas.


Mujeres abusivas y manipuladoras que con frecuencia tienen falsas expectativas y hacen demandas no realistas al hombre. Estas mujeres reiteradamente, tienden a experimentar episodios depresivos, ansiedad, frustración e irritabilidad que atribuyen al comportamiento del varón.

Culpan al hombre, lo hacen responsables de cómo viven su vida o los culpan de hacer que su vida sea miserable, antes de admitir su responsabilidad por sus actos y sus propios problemas.

Por lo general se niegan a entrar a algún tipo de tratamiento y pueden insistir que es la pareja el que lo necesita. En lugar de ayudarse a sí mismas, culpan a éste de cómo se sienten y creen que es el quien tiene que hacer algo para que ella se sienta mejor. Cuando el hombre no puede hacerlas sentir mejor, se frustran y asumen que lo está haciendo al propósito y se quejan del “daño” que le están haciendo.

¿Por qué el hombre se queda en la relación?

A pesar de una aparente independencia social y económica, el hombre se queda en la relación violenta, por los siguientes motivos, según algunos estudios realizados sobre este fenómeno:



  • Protección de los hijos. El hombre teme dejar a los hijos con una mujer violenta, pues piensa que de alguna u otra forma pueden estar en peligro.



  • Por mitos y prejuicios, el hombre por lo general no cuenta con apoyo ni siquiera de su propia familia.


Puede pensar que con la separación no volverán a ver a los hijos o que la mujer le diga a éstos que es un mal padre o que no los quiere.


  • Asumen la culpa. Muchos hombres creen que son culpables o que merecen el trato que reciben.


Se culpan de eventos que otras personas no asumirían. Se sienten responsables y tienen la idea irracional de que pueden y que harán algo que mejore la situación.


  • Dependencia o temor a la independencia. El hombre mental, emocional o económicamente dependiente de la mujer abusadora.


Hay otros que la idea de dejar la relación crea sentimientos de depresión o ansiedad. Son “adictos” el uno hacia el otro.

¡Somos optimistas!


La atención que actualmente se le puede brindar al hombre víctima de violencia familiar es muy limitada y por lo general está restringida a la práctica privada. Sin embargo debemos recordar que a la mujer le costó años de lucha que aún no termina, para lograr una posición de igualdad ante la sociedad.

Si bien todavía no existen recursos comunitarios y legales para asistir al hombre víctima o redes de apoyo familiar y social que le permitan romper con el círculo de la violencia, podemos observar con interés y optimismo, los movimientos que surgen día a día, a favor de los derechos del hombre víctima de violencia familiar.

La comunidad científica y los medios de comunicación también se están interesando en este fenómeno y es seguro que pronto veremos resultados y acciones para su erradicación.

Es de suma importancia, el interés de educadores, legisladores y autoridades para el respeto de los derechos de todos por igual y se imponga en la sociedad una cultura de paz y la solución armónica y constructiva de los conflictos familiares y sociales.

Referencias:
Carozo, J. C... Clínicas Especializadas sobre Violencia Familiar. Universidad Alas Peruanas. Lima-Perú.
Castello, J... Dependencia Emocional y Violencia Doméstica. Valenc
Gordillo R y Ruiz-Caro, L... Conciliación en Asuntos de Familia. CPsP. Lima.
Palacios, A. Ante el Abuso y el Maltrato siento dolor y angustia. Libro digital. Caracas, Lima
Palacios, A. … Señales de Alerta de la Violencia Familiar. Libro digital. Carcas, Lima
Palacios, A… Cuando el Amor se convierte en adicción. Artículo. Caracas, Lima
Unión Nacional de Hombres Libres. N.Y.
Varios artículos, foros y entrevistas en la Web.
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